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El canciller iraní llega a Ginebra para negociaciones nucleares en medio de tensiones militares

Publicado el 16 de febrero de 2026 796 vistas

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, llegó a Ginebra el domingo para una segunda ronda de negociaciones nucleares con Estados Unidos, reuniéndose con el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, antes de las conversaciones formales previstas para el martes. El impulso diplomático se produce en un contexto de creciente posicionamiento militar, con la Guardia Revolucionaria de Irán lanzando importantes maniobras navales en el estrecho de Ormuz y el Pentágono desplegando un segundo portaaviones en el golfo Pérsico. Araghchi escribió en redes sociales que llevaba ideas reales para lograr un acuerdo justo y equitativo, añadiendo de forma incisiva que la sumisión ante las amenazas no estaba sobre la mesa.

Las conversaciones de Ginebra siguen a una primera ronda de negociaciones indirectas celebrada en Mascate, Omán, el 6 de febrero, donde los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner se comunicaron con la delegación iraní a través de mediadores omaníes en lugar de cara a cara. El comandante del Comando Central estadounidense, el almirante Brad Cooper, asistió a aquella sesión con uniforme de gala, un gesto ampliamente interpretado como una demostración deliberada de resolución militar. Ambas partes calificaron la reunión de Mascate como un comienzo positivo, pero los desacuerdos fundamentales siguen profundamente arraigados. Washington exige que Irán acepte cero enriquecimiento de uranio en su territorio, mientras que Teherán insiste en mantener la capacidad de enriquecimiento doméstico como un derecho soberano y ha ofrecido en su lugar diluir su reserva de uranio enriquecido al 60 por ciento a cambio del levantamiento de todas las sanciones financieras.

La dimensión militar de la crisis se ha intensificado significativamente en las últimas semanas. El grupo de combate del portaaviones USS Abraham Lincoln opera en el mar Arábigo desde enero, y el Pentágono ordenó el redespliegue del USS Gerald R. Ford desde el Caribe al golfo Pérsico el 13 de febrero, sumando dos grupos de combate de portaaviones en la región. Más de 30.000 militares estadounidenses están ahora desplegados en nueve países de Oriente Medio, con cazas F-15E reubicados en Jordania y bombarderos furtivos B-2 en estado de alerta elevado. Irán respondió el domingo lanzando un ejercicio denominado Control Inteligente del Estrecho de Ormuz, unas maniobras navales con fuego real diseñadas para demostrar su capacidad de dominar la vía marítima por la que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial diariamente.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, añadió presión desde fuera, declarando ante la Conferencia de Presidentes de las principales organizaciones judías estadounidenses que cualquier acuerdo debe exigir que todo el material enriquecido salga de Irán y el desmantelamiento completo de la infraestructura de enriquecimiento, no simplemente una pausa en las operaciones. Netanyahu también exigió inspecciones efectivas sin aviso previo y la resolución del programa de misiles balísticos iraní. Su postura maximalista contrasta con la preferencia declarada del presidente Trump por una salida negociada, habiendo Trump pedido a Netanyahu durante su reunión del 12 de febrero en la Casa Blanca que diera una oportunidad a la diplomacia. Al menos nueve países de la región, incluidos Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, han transmitido mensajes a Washington instando a la continuación de las conversaciones, mientras que los estados del Golfo han dado garantías de que sus territorios no serán utilizados para ataques militares contra Irán.

Lo que está en juego en la ronda de Ginebra va mucho más allá de la mesa de negociaciones. El OIEA no ha podido verificar el estado del arsenal de uranio casi militar de Irán desde la guerra de junio de 2025, durante la cual ataques israelíes y estadounidenses dañaron siete instalaciones nucleares iraníes. Irán posee aproximadamente 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60 por ciento, material suficiente para unas siete armas nucleares en caso de mayor enriquecimiento, aunque la inteligencia estadounidense estima que Teherán no está fabricando actualmente una bomba. Los mercados petroleros se mantienen volátiles en medio de la incertidumbre, con el Brent cotizando cerca de 68 dólares por barril y analistas advirtiendo que un fracaso de las conversaciones podría impulsar los precios hacia 80 dólares mientras que un avance podría enviarlos por debajo de 60. Con Araghchi desdeñando a las potencias europeas como paralizadas e irrelevantes, y los mediadores regionales liderados por Omán conduciendo ahora el proceso diplomático, las conversaciones de Ginebra representan quizá la negociación nuclear más trascendental desde el acuerdo original de 2015 que la administración Trump abandonó durante su primer mandato.

Fuentes: Al Jazeera, NPR, Bloomberg, Reuters, Axios, CNN

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