Las protestas antigubernamentales en Irán se han extendido a al menos 180 ciudades en las 31 provincias del país, marcando las mayores manifestaciones desde la Revolución Islámica de 1979. El Líder Supremo, el ayatolá Ali Khamenei, prometió el jueves que su régimen no retrocedería, mientras las autoridades cortaban el acceso a Internet en todo el país y desplegaban fuerzas de seguridad para sofocar el creciente descontento.
Las protestas, que comenzaron el 28 de diciembre de 2025, fueron inicialmente provocadas por la frustración generalizada ante la inflación galopante, el aumento de los precios de los alimentos y la severa depreciación del rial iraní. Sin embargo, las manifestaciones se han convertido rápidamente en un movimiento más amplio que exige el fin del régimen actual, con manifestantes desafiando directamente la autoridad del gobierno.
Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), al menos 62 personas han muerto desde que comenzaron los disturbios, incluidos 48 manifestantes y 14 miembros de las fuerzas de seguridad. La ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, informó que al menos 45 manifestantes, incluidos ocho niños, han perdido la vida, con cientos más heridos y más de 2.000 detenidos.
Khamenei acusó a los manifestantes de intentar complacer al presidente estadounidense Donald Trump, mientras que el jefe del poder judicial iraní, Gholamhossein Mohseni-Ejei, advirtió que el castigo para los manifestantes será decisivo, máximo y sin ninguna clemencia legal. La intensidad de las protestas aumentó significativamente el 8 de enero tras un llamado de Reza Pahlavi, Príncipe Heredero de Irán, para que la gente coreara consignas a las 20:00 hora local.
El presidente Trump emitió una severa advertencia a Teherán, declarando que si las autoridades iraníes comenzaban a matar personas durante las protestas, Estados Unidos los golpearía muy fuerte. La comunidad internacional continúa monitoreando de cerca esta situación en rápida evolución.
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