Protestas nacionales han estallado en todo Irán, extendiéndose a más de 145 ciudades en 28 provincias mientras los ciudadanos exigen cambios políticos en medio de una grave crisis económica. Las manifestaciones, que comenzaron el 28 de diciembre de 2025 en el Gran Bazar de Teherán por el aumento de precios, se han convertido en llamados al cambio de régimen.
Las fuerzas de seguridad, incluido el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, la policía y la milicia Basij, han respondido con lo que las organizaciones de derechos humanos describen como una represión mortal. Amnistía Internacional y Human Rights Watch emitieron una declaración conjunta condenando el uso ilegal de armas de fuego, proyectiles metálicos y arrestos arbitrarios masivos.
Al menos 44 personas habrían muerto desde que comenzaron las protestas, según grupos de monitoreo. Cientos más han sido detenidos en instalaciones de todo el país, con informes de violaciones sistemáticas de derechos humanos. El gobierno iraní ha implementado apagones de internet a nivel nacional para intentar suprimir el movimiento.
Los manifestantes han coreado consignas como « Muerte al dictador » y exigen una transformación política fundamental. El Líder Supremo Jamenei ha declarado a los manifestantes « alborotadores » que requieren represión contundente, lo que ha avivado aún más las tensiones.
El presidente estadounidense Donald Trump emitió una severa advertencia a Teherán, afirmando que Irán sería « golpeado muy fuerte » si las autoridades continúan matando manifestantes. La comunidad internacional ha pedido moderación y respeto por los derechos humanos.
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