Funcionarios israelíes y libaneses se reunieron en Roma el martes 4 de agosto para una nueva ronda de conversaciones mediadas por Estados Unidos sobre la aplicación de un marco para la retirada militar israelí del sur del Líbano y el despliegue de fuerzas estatales libanesas. La sesión de tres días se celebra mientras Beirut busca otra zona piloto de la que saldrían las tropas israelíes y cuyo control asumiría el ejército libanés, según Associated Press.
Un diplomático informado sobre la negociación dijo a AP que Beirut propuso Khiam o Bint Jbeil como próxima zona piloto. Esas áreas limitadas pretenden comprobar si el ejército libanés puede asegurar el territorio devuelto, retirar armas no autorizadas y extender la autoridad estatal mientras las partes buscan arreglos más amplios. Las conversaciones son de carácter técnico y no representan por sí mismas un acuerdo de paz definitivo.
El proceso deriva de un marco negociado por Estados Unidos y anunciado el 26 de junio. Según ese plan, Israel debe retirarse gradualmente de las partes ocupadas del sur del Líbano, mientras el Gobierno libanés avanza hacia el desarme de Hezbolá, el grupo armado respaldado por Irán. Reuters informó en julio que las partes habían reanudado contactos directos en Roma, un canal inusual entre países sin relaciones diplomáticas y formalmente en guerra.
La negociación comenzó mientras continuaba la destrucción sobre el terreno. Le Monde informó de nuevas demoliciones con explosivos realizadas por fuerzas israelíes antes de la sesión, incluso en localidades de una franja ocupada que el periódico calculó en cerca del 6 % del sur libanés. Esas operaciones, junto con el ritmo y la ubicación de las retiradas, siguen siendo puntos centrales de disputa para Beirut y para los residentes que esperan regresar a sus hogares.
El conflicto iniciado en marzo ha matado a más de 4.000 personas en el Líbano y desplazado a cientos de miles, según cifras libanesas citadas por AP. Hezbolá, excluido de las conversaciones, rechazó el marco, un obstáculo importante porque el plan vincula la retirada israelí con la eliminación de las armas del grupo. Israel exige condiciones de seguridad para cualquier repliegue, mientras el Líbano sostiene que su soberanía requiere el fin de la ocupación israelí.
La ronda de Roma está prevista hasta el 6 de agosto. La primera señal de avance será un posible acuerdo sobre la ubicación, el calendario y las normas de seguridad de otra zona piloto. Incluso un pacto limitado podría facilitar el regreso de más civiles y ampliar el papel del ejército libanés, pero su aplicación dependerá de los acontecimientos fronterizos y de superar las diferencias sobre retirada y desarme.
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