Un estudio publicado el 24 de agosto en Diabetologia indica que la diabetes tipo 2 puede seguir patrones biológicos y clínicos muy diferentes entre los adultos africanos según su peso corporal. Investigadores de Amsterdam UMC y la Universidad de Ghana informan de que la producción insuficiente de insulina parece tener mayor importancia en pacientes delgados, mientras la resistencia a la insulina sigue siendo el mecanismo principal en quienes tienen un índice de masa corporal más alto.
Los científicos analizaron datos de más de 3.300 adultos africanos con diabetes tipo 2 en cohortes de Ghana, Nigeria, Kenia y Europa. Casi cuatro de cada diez adultos africanos con la enfermedad son delgados, una proporción que llega hasta seis de cada diez en algunas zonas rurales de Ghana. El equipo calcula que unos 10 millones de pacientes delgados en África no encajan en la asociación habitual entre diabetes tipo 2 y exceso de peso.
El análisis también identificó distintos perfiles de complicaciones. Los participantes delgados presentaban con mayor frecuencia retinopatía diabética, que daña los ojos, y accidentes cerebrovasculares. Los participantes con sobrepeso tenían más hipertensión y un riesgo cardiovascular elevado. La enfermedad renal crónica apareció con una frecuencia semejante en ambos grupos y, según los investigadores, la cantidad de grasa corporal explicó gran parte de las diferencias observadas.
Los autores relacionaron con más frecuencia el perfil delgado con desnutrición previa o bajo peso al nacer, factores que pueden alterar el desarrollo del páncreas. En cambio, el exceso de peso suele asociarse con resistencia a la insulina vinculada al estilo de vida. Los resultados describen asociaciones dentro de los datos disponibles y no demuestran por sí solos que un tratamiento específico vaya a mejorar los resultados de los pacientes.
Las directrices internacionales llevan actualmente a los médicos en África a tratar ambos perfiles con los mismos fármacos orales, incluidos metformina y sulfonilureas. El equipo advirtió de que las terapias dirigidas principalmente contra la resistencia a la insulina quizá no resuelvan el suministro insuficiente de insulina en pacientes delgados. Los autores piden ensayos clínicos específicos, no un cambio inmediato de medicación, y subrayan que las decisiones terapéuticas corresponden a profesionales cualificados.
La posible relevancia se extiende más allá de África. Un análisis previo del UK Biobank halló que personas de ascendencia africana con un IMC de 26 tenían un riesgo de diabetes comparable al de europeos con un IMC de 30. Estudios sobre migración también señalan un inicio más temprano y un peor control de la glucosa en poblaciones africanas de Europa. El equipo quiere determinar qué terapias sirven mejor a este grupo numeroso y a menudo ignorado, y si las guías deben diferenciar los dos perfiles.
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