Microbios terrestres transportados por futuros astronautas podrían seguir vivos durante al menos un día en zonas protegidas cerca del polo sur de la Luna, según un estudio dirigido por la NASA y publicado el 19 de agosto en Science Advances. El hallazgo plantea un problema práctico para la exploración tripulada: organismos liberados por personas, trajes o hábitats podrían dificultar la identificación de la química lunar original y, posteriormente, de posibles señales de vida en Marte.
Los investigadores no concluyeron que los microbios puedan multiplicarse en la Luna. En este trabajo, supervivencia significa conservar la viabilidad durante al menos un día terrestre, mientras que la superficie lunar carece de agua líquida, atmósfera y temperaturas moderadas necesarias para crecer. La NASA explicó que es difícil evitar la contaminación humana porque las bacterias se desprenden naturalmente de la piel y pueden escapar de los trajes y alojamientos.
El equipo comparó la tolerancia conocida de bacterias y hongos al calor y a la radiación ultravioleta con simulaciones detalladas de Nobile Rim, Connecting Ridge y De Gerlache Rim. Los modelos combinaron mediciones de elevación y temperatura del Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA con cálculos de la radiación que alcanza la superficie. Como el Sol permanece bajo en el horizonte polar, cráteres, crestas e incluso pequeñas irregularidades crean sombras frías que bloquean una exposición ultravioleta letal.
El análisis incluyó cinco tipos de microorganismos asociados con seres humanos o entornos espaciales: Bacillus subtilis, Staphylococcus aureus, Deinococcus radiodurans, especies de Fusarium y el hongo Aspergillus niger. Los mapas mostraron refugios posibles desde amplios fondos de cráteres hasta espacios tan pequeños como la huella de una bota. Aspergillus niger, el organismo más resistente a los ultravioletas entre los examinados, podría persistir incluso en algunos puntos parcialmente iluminados.
El resultado importa para la protección planetaria mientras las agencias preparan actividades continuas alrededor del polo sur lunar. Los astronautas de Apollo visitaron lugares ecuatoriales, pero la región polar combina sombras prolongadas que pueden conservar agua y moléculas frágiles con crestas soleadas útiles para generar energía. Los científicos de la NASA sostienen que las muestras deben caracterizarse antes de que las visitas humanas las alteren, para separar el material lunar nativo de rastros biológicos terrestres.
Los autores también ven la posibilidad de emplear sitios lunares vigilados como laboratorios naturales para probar la resistencia microbiana en condiciones difíciles de reproducir en la Tierra. El siguiente paso será medir lo que transportan astronautas y equipos, fijar controles de contaminación y comprobar los modelos sobre el terreno. El estudio no propone que la Luna esté habitada; indica que células terrestres latentes podrían durar lo suficiente para influir en la interpretación de futuros descubrimientos.
Comentarios