Un agente de policía de Montreal perdió la vida el lunes después de que un hombre armado abrió fuego desde un piso superior de un hotel Hilton situado en el barrio de Côte-des-Neiges, lo que representa la primera vez en 24 años que un miembro del cuerpo policial de la ciudad cae en el cumplimiento del deber. El oficial Mohamed Lamine Benredouane, de 34 años y quien formaba parte del servicio desde 2021, recibió disparos mortales mientras respondía al llamado junto con sus compañeros. Un civil también falleció durante el intercambio de disparos, aunque los investigadores aún no han determinado quién efectuó el tiro fatal.
Las autoridades recibieron reportes de disparos y de un arma de fuego sobresaliendo de una ventana en un piso elevado del hotel aproximadamente a las 11:35 de la mañana, hora local. Los agentes acudieron rápidamente al lugar y fueron recibidos de inmediato por una ráfaga de disparos. El atacante descargó más de dos docenas de balas, apuntando directamente contra los oficiales que intentaban asegurar la zona y proteger a los transeúntes que se encontraban en las inmediaciones.
Durante la confrontación, un segundo oficial resultó gravemente herido, pero fue trasladado a un hospital cercano donde actualmente se encuentra en condición estable. Los policías presentes en la escena respondieron al fuego y lograron abatir al sospechoso. Las autoridades confirmaron posteriormente que el tirador llevaba un equipo táctico de camuflaje al momento del ataque, lo que sugiere un alto grado de premeditación y preparación meticulosa.
Tras la balacera, los investigadores hallaron un manifiesto de 105 páginas escrito por el agresor. El documento estaba impregnado de ideología misógina y alentaba explícitamente a otras personas a atacar a las fuerzas del orden. A pesar de la naturaleza perturbadora de dichos escritos, las autoridades concluyeron que el incidente no calificaba como un acto terrorista. La policía emitió una advertencia pública sobre el riesgo de posibles imitadores tras la difusión del manifiesto.
La muerte del agente Benredouane ha provocado una profunda conmoción en la comunidad policial de Montreal y en todo Canadá. La última vez que un policía de la ciudad había caído en acto de servicio había sido hace más de dos décadas, lo que convierte a la pérdida en un golpe especialmente devastador para toda la institución. Sus colegas describieron a Benredouane como un oficial dedicado y valiente que se enorgullecía de servir a su comunidad durante los cinco años que perteneció al cuerpo.
El tiroteo ha reavivado los debates en Canadá sobre los peligros que enfrentan los policías al responder a situaciones con tiradores activos y la creciente amenaza que representan los individuos radicalizados por ideologías extremistas difundidas en línea. Funcionarios municipales y líderes de las fuerzas del orden han hecho un llamado a la vigilancia y han instado a la población a reportar cualquier actividad sospechosa, particularmente a la luz del contenido violento del manifiesto.
Mientras la investigación continúa, equipos forenses revisan minuciosamente el hotel en busca de evidencias y las autoridades trabajan para reconstruir la cronología de los hechos y determinar los antecedentes del sospechoso. Las banderas en las estaciones de policía de Montreal han sido colocadas a media asta en honor al agente Benredouane, y se espera que se anuncie una ceremonia conmemorativa en los próximos días.
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