Las personas que hablan varios idiomas mostraron patrones de actividad cerebral asociados con una edad cerebral estimada más joven en una investigación presentada en el FENS Forum 2026, según resultados difundidos el 22 de agosto por la Federación de Sociedades Europeas de Neurociencia. En el análisis, los participantes bilingües parecían unos seis años más jóvenes que los monolingües, los trilingües unos siete años y quienes hablaban cuatro idiomas unos trece años.
Lucia Amoruso, del Centro Vasco sobre Cognición, Cerebro y Lenguaje, dirigió el trabajo junto con investigadores de España, Chile, Argentina e Irlanda. El equipo utilizó primero datos de magnetoencefalografía de 728 personas para entrenar un modelo de inteligencia artificial capaz de aprender cómo suelen variar con la edad los patrones de comunicación entre las células cerebrales. Después aplicó ese reloj de envejecimiento cerebral a un grupo independiente de 144 personas de la región vasca española.
Los participantes del segundo grupo hablaban entre uno y cuatro idiomas, elegidos entre español, euskera, francés e inglés. La comparación de la edad cronológica con la estimación del modelo mostró una asociación gradual: un mayor número de idiomas, un dominio más alto y una adquisición más temprana de una segunda lengua coincidieron con un patrón de actividad de apariencia más joven. Los investigadores indicaron que el análisis tuvo en cuenta la edad, el sexo y la educación.
Los resultados no demuestran que el multilingüismo causara las diferencias ni que aprender otro idioma pueda prevenir la demencia. El estudio se presentó en una reunión científica y el resumen divulgado no describe una publicación revisada por pares de este análisis concreto de imágenes cerebrales. Los autores también reconocieron que el estilo de vida, la participación social y otros factores no medidos podrían contribuir a explicar la asociación.
El nuevo trabajo sigue a otro análisis de Amoruso y sus colegas, revisado por pares y publicado en Nature Aging en 2025, que incluyó a 86.149 personas de 27 países europeos. Ese estudio poblacional vinculó los entornos multilingües con una menor probabilidad de envejecimiento bioconductual acelerado tras ajustar diversos factores físicos, sociales y políticos, pero utilizó datos diferentes y no puede considerarse una confirmación independiente de las nuevas estimaciones cerebrales.
El equipo planea comprobar si aparecen patrones comparables en personas con enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y si alternar entre idiomas estrechamente relacionados exige un control cognitivo particular. Hasta que existan estudios longitudinales y de intervención, los hallazgos respaldan nuevas investigaciones sobre la experiencia multilingüe y la resiliencia cerebral, no una recomendación clínica ni un beneficio sanitario garantizado.
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