Noruega elevó su tipo de interés oficial del 4,25 % al 4,50 % el 24 de septiembre, mientras Suecia lo mantuvo en el 1,75 % pero señaló que podría empezar a subirlo antes de que termine 2026. Según los comunicados de ambos bancos centrales, la persistencia de las presiones sobre los precios y el choque energético ligado a la guerra en Oriente Medio exigen vigilancia. Las decisiones forman parte de un giro más amplio hacia una política monetaria restrictiva.
Las dos entidades buscan mantener la inflación cerca del 2 %. Norges Bank señaló que la inflación noruega supera esa meta desde hace varios años. Su gobernadora, Ida Wolden Bache, indicó que los precios de consumo subieron un 3,3 % interanual en agosto, frente al 3,0 % de una medida que excluye la energía y se ajusta por cambios fiscales. El Riksbank sueco explicó que su inflación medida es baja en parte por medidas presupuestarias temporales; al retirar sus efectos directos, la inflación subyacente se sitúa relativamente cerca del 2 %.
Norges Bank afirmó que el encarecimiento del petróleo, el gas y otras materias primas desde junio puede aumentar los costes de las empresas nacionales y de los bienes importados. Una corona noruega más fuerte debería moderar parte de la inflación importada. El banco observó asimismo una menor utilización de la capacidad económica y menos dificultades para contratar, aunque el desempleo apenas ha variado. Consideró necesaria una subida de un cuarto de punto para devolver la inflación al objetivo sin frenar la actividad más de lo imprescindible.
El Riksbank dijo que el PIB sueco creció más de lo previsto en el segundo trimestre y que la recuperación parece amplia. Advirtió que una corona más débil y las recientes subidas del petróleo, la electricidad y los combustibles podrían impulsar la inflación. Mantuvo el tipo porque aún existe capacidad sin utilizar y su indicador de inflación ajustado está cerca de la meta. Si se cumple su previsión, espera elevar los tipos más de lo calculado en junio, con los primeros aumentos este año.
Reuters situó las decisiones nórdicas dentro de una respuesta más amplia a los costes energéticos causados por la guerra. Según la agencia, la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo y el Banco de Japón también subieron los tipos en septiembre, mientras el Banco Nacional Suizo mantuvo el suyo en cero. Los tipos más altos suelen encarecer la financiación de hogares y empresas; los bancos ponderan ese efecto frente al riesgo de que el choque energético se extienda a otros precios.
Norges Bank prevé mantener su tipo cerca del nivel actual durante un tiempo y no descarta otra subida. Proyecta que la inflación bajará al 2 % en 2029 y anunciará su próxima decisión el 5 de noviembre. La siguiente decisión sueca está prevista para el 4 de noviembre. El Riksbank indicó que cualquier subida este año dependerá de que la inflación y la actividad evolucionen según sus pronósticos.
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