Los funcionarios de seguridad europeos están dando la alarma sobre una Rusia cada vez más confrontacional, con los Estados bálticos preparándose ahora para la posibilidad de un conflicto directo en los próximos años mientras Moscú continúa su postura agresiva tras la guerra de Ucrania.
El presidente ruso Vladimir Putin declaró a principios de diciembre que, aunque Rusia no planea ir a la guerra con Europa, "si Europa de repente quiere ir a la guerra con nosotros y comienza, estamos listos ahora mismo". La dura advertencia ha intensificado las preocupaciones entre los miembros del flanco oriental de la OTAN.
El consenso entre los países bálticos es que un ataque contra ellos podría ocurrir en tan solo tres años. Los investigadores del Centro Belfer de la Universidad de Harvard encontraron que los años más frecuentemente mencionados para una potencial agresión rusa son 2027 y 2028.
Estonia, Letonia y Lituania han acelerado el gasto en defensa y están fortificando activamente sus fronteras con Rusia y Bielorrusia. Los ejercicios militares han aumentado en frecuencia, y los preparativos de defensa civil se están expandiendo para incluir a la población general.
La Unión Europea ha respondido aprobando un histórico préstamo de 90 mil millones de euros a Ucrania, demostrando un compromiso continuo de apoyar la defensa de Kiev mientras simultáneamente fortalece sus propias capacidades militares.
Los analistas de seguridad señalan que la sombra que Rusia proyecta sobre Europa ha obligado al continente a enfrentar una verdad incómoda: el riesgo de un conflicto mayor en suelo europeo es una vez más real.
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