El oxígeno está disminuyendo en océanos, aguas costeras, ríos, lagos y arroyos, amenazando la vida acuática y los procesos que ayudan a regular el clima terrestre, según una investigación destacada el 20 de julio por la Universidad de California en San Diego. Los científicos sostienen que la desoxigenación acuática ha alcanzado niveles inseguros y debería vigilarse formalmente como un límite planetario.
La revisión, dirigida por investigadores vinculados a la Institución Scripps de Oceanografía, examinó cómo la caída del oxígeno disuelto interactúa con los nueve grandes procesos del sistema terrestre incluidos en el marco de límites planetarios. Creado en 2009, ese marco evalúa si la actividad humana empuja más allá de condiciones seguras los sistemas ambientales necesarios para un planeta estable y resistente.
El calentamiento causado por el ser humano, el exceso de contaminación por nutrientes y los cambios en el movimiento y la ventilación de aguas profundas son los principales factores identificados. El agua más cálida retiene menos oxígeno, mientras los nutrientes pueden alimentar actividad biológica que lo consume. La revisión conecta la desoxigenación con el cambio climático, la acidificación oceánica y la pérdida de biodiversidad.
La reducción del oxígeno puede alterar procesos biológicos y químicos relacionados con la regulación climática y afectar a organismos de toda la red alimentaria acuática, desde vida microscópica hasta peces y tiburones. Los mamíferos marinos que respiran aire también pueden sufrir indirectamente cuando el fenómeno desplaza o reduce sus presas, daña hábitats y modifica las redes alimentarias de las que dependen.
La autora principal Erica Ferrer y la autora sénior Lisa Levin desarrollaron la idea tras asistir a la conferencia climática de Naciones Unidas de 2019 en Madrid. La revisión reunió a investigadores de varias instituciones y recibió apoyo de la Fundación Nacional de Ciencias. El trabajo apareció el 30 de junio en la revista Limnology and Oceanography antes de difundirse ampliamente este lunes.
Los autores piden que científicos y responsables políticos evalúen la caída de oxígeno junto con otras amenazas conectadas y la incorporen al marco de límites planetarios. Advierten que algunos cambios podrían durar siglos y no revertirse durante vidas humanas. Vigilar el oxígeno y reducir el calentamiento y la contaminación por nutrientes son, por tanto, partes de la protección de la biodiversidad y del clima.
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