La catástrofe humanitaria en Sudán continúa escalando mientras la guerra civil entre las Fuerzas Armadas de Sudán (FAS) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) entra en su tercer año, dejando a millones de civiles atrapados en lo que las Naciones Unidas han llamado una de las peores crisis humanitarias del mundo.
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), más de 9,3 millones de personas han sido desplazadas internamente en todo Sudán, con el 55 por ciento de ellas siendo niños. El conflicto ha cobrado aproximadamente 250.000 vidas a través de la violencia, el hambre y las enfermedades, aunque los expertos advierten que esta cifra puede estar severamente subestimada.
La situación en Darfur se ha vuelto particularmente grave después de que las FAR tomaron la capital regional de El Fasher a finales de octubre, donde grupos de monitoreo informaron que al menos 1.500 civiles fueron asesinados durante la toma inicial. El Consejo de Cámaras de Emergencia del Norte de Darfur ha advertido sobre el empeoramiento de las condiciones en localidades circundantes donde continúan intensos enfrentamientos.
Un informe de noviembre del Comité de Revisión de Hambruna del IPC confirmó que las condiciones de hambruna persisten en El Fasher y Kadugli, esperándose que estas circunstancias continúen hasta enero de 2026. Los llamados internacionales para acceso humanitario y negociaciones de alto el fuego han sido en gran medida ignorados.
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