Uganda declaró el martes 28 de julio el fin de su brote de enfermedad por el virus del Ébola de 2026, después de que las autoridades afirmaran que todos los contactos identificados completaron el seguimiento y que la vigilancia reforzada no encontró transmisión comunitaria sin explicación. El Ministerio de Salud registró 20 infecciones confirmadas, entre ellas 15 casos importados y cinco adquiridos localmente, con 18 recuperaciones y dos muertes.
El brote, causado por el tipo Bundibugyo del virus del Ébola, fue confirmado el 15 de mayo después de que personas infectadas cruzaran desde la vecina República Democrática del Congo en busca de atención. Las autoridades ugandesas han descrito sus casos como parte del brote transfronterizo más amplio, cuyo centro está en la provincia oriental congoleña de Ituri, donde la transmisión continúa.
El ministerio explicó que Uganda podía cerrar el brote porque la cadena de importación estaba plenamente documentada, todos los contactos identificados pasaron por cuarentena institucional y completaron los 21 días de seguimiento exigidos sin más transmisión. El tablero del 28 de julio mostraba cero pacientes ingresados y cero contactos activos, 2.482 personas sometidas a pruebas, 604 alertas recibidas y 5.465 viajeros examinados en puntos de entrada.
La OMS había señalado el 16 de julio que el alta del último paciente ugandés iniciaba una cuenta convencional de 42 días, equivalente a dos periodos máximos de incubación, y advirtió que otro caso importado la reiniciaría. La declaración posterior del ministerio citó, en cambio, el origen documentado de las infecciones y el seguimiento completado. Los funcionarios indicaron que la vigilancia sigue siendo necesaria porque el brote regional no ha terminado.
La respuesta de Uganda incluyó pruebas de laboratorio, atención clínica, rastreo de contactos, control de infecciones, comunicación comunitaria y cooperación con el Congo. La OMS informó que desplegó alrededor de 70 expertos técnicos, mientras la vigilancia abarcó 36 distritos de alto riesgo y 38 puntos de entrada. El virus Bundibugyo implicado no tiene una vacuna aprobada ni un tratamiento específico, por lo que la detección y el aislamiento rápidos son especialmente importantes.
La declaración representa un logro nacional y no el fin de la emergencia regional. El Congo seguía notificando miles de casos y muertes, según sus autoridades y Associated Press, mientras la inseguridad complicaba el trabajo en las zonas afectadas. Uganda mantiene la preparación fronteriza y un plan de respuesta de seis meses para investigar con rapidez nuevas alertas o infecciones importadas.
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