Fuerzas estadounidenses atacaron dos lanzadores iraníes en la isla de Larak, cerca del estrecho de Ormuz, el domingo 30 de agosto, en la primera acción militar reconocida de Washington contra Irán en más de un mes. El capitán Tim Hawkins, portavoz del Comando Central de Estados Unidos, afirmó que personal de la Guardia Revolucionaria había sido observado preparando cohetes con minas marinas para lanzarlos al estrecho. La Guardia confirmó el ataque y dijo que varios combatientes y civiles murieron o resultaron heridos, pero no ofreció una cifra exacta.
La versión estadounidense presentó la operación como un ataque preventivo contra equipos capaces de poner en peligro la navegación. La afirmación de que los efectivos iraníes preparaban cohetes con minas no ha sido verificada de forma independiente. Las agencias iraníes Fars y Tasnim informaron inicialmente de una explosión y de un posible ataque con dron cerca de la isla, situada en la provincia sureña de Hormozgán, al este de Qeshm. La televisión estatal IRIB difundió después el reconocimiento de víctimas por parte de la Guardia.
El incidente puso fin a una pausa iniciada cuando Estados Unidos suspendió a finales de julio sus ataques en torno a la costa meridional iraní y el estrecho. Según funcionarios estadounidenses citados por AP y Axios, sus fuerzas terminaron la semana pasada de retirar minas de las rutas internacionales. Sin embargo, una coalición naval supervisada por Washington indicó el domingo que el tráfico comercial seguía reducido, señal de que el tránsito por este paso estrecho todavía no había recuperado el nivel anterior a la guerra.
El estrecho de Ormuz es uno de los corredores energéticos más importantes del mundo y normalmente canaliza cerca de una quinta parte del petróleo global. AP señaló que unos 130 buques lo cruzaban cada día antes del conflicto, mientras el presidente Donald Trump dijo que solo 24 pasaron durante la semana anterior. La agencia británica UKMTO también informó de que un proyectil no identificado alcanzó el sábado a un petrolero que navegaba hacia el interior al norte de Khasab, Omán, sin víctimas ni daños ambientales reportados. Nadie reivindicó inmediatamente ese incidente.
La Guardia iraní aseguró que el ataque de Larak provocaría el castigo del agresor, lo que eleva el riesgo de nuevos intercambios junto a una ruta utilizada por petroleros y buques de gas natural licuado. Su comunicado no identificó a los muertos y heridos ni distinguió claramente entre militares y civiles. Estados Unidos no publicó de inmediato una evaluación independiente de bajas, y los primeros informes tampoco detallaron qué armas emplearon sus fuerzas.
El ataque ocurrió días después de que Washington anunciara que priorizaría la presión económica sobre Teherán, por lo que el nuevo uso de la fuerza supone un giro significativo. Las condiciones marítimas, una posible respuesta iraní y nuevas declaraciones oficiales determinarán si el episodio queda limitado o reabre una fase más amplia de combates. Hasta que se publiquen más pruebas, tanto el propósito operativo como los datos de víctimas deben atribuirse a las autoridades que los comunicaron.
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