El Gobierno de Venezuela y un grupo de exdiputados opositores iniciaron el sábado en Caracas conversaciones respaldadas por Estados Unidos, en un nuevo intento de fortalecer las instituciones democráticas y restablecer derechos políticos tras años de confrontación. Según Associated Press, la reunión congrega a representantes de la Asamblea Nacional oficialista y a antiguos integrantes del Parlamento de mayoría opositora elegido en 2015.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, encabeza la parte gubernamental, mientras la exdiputada Dinorah Figuera representa al grupo opositor. Figuera regresó a Caracas en junio después de casi ocho años de exilio y se reunió con Rodríguez unas siete semanas antes de la sesión del sábado. Funcionarios estadounidenses describen el papel de Washington como facilitador y no como director del proceso.
La agenda incluiría el sistema electoral, garantías para la participación política, libertades civiles y las condiciones necesarias para una futura votación. El Departamento de Estado afirmó que apoya medios libres, un consejo electoral transparente, centros de votación seguros y la conversión de movimientos de protesta en partidos políticos. No existe una fecha electoral anunciada y analistas citados por AP señalaron que una elección creíble llegaría después de un proceso prolongado.
Las conversaciones se producen después de que fuerzas estadounidenses capturaran en enero al entonces presidente Nicolás Maduro y a su esposa. Washington presentó posteriormente un enfoque de tres etapas centrado en estabilización, recuperación y una eventual transición democrática. Venezuela también atravesó cuatro procesos de diálogo fallidos entre 2017 y 2024, por lo que muchos ciudadanos dudan de que una nueva negociación produzca acuerdos que realmente se cumplan.
La recuperación de los dos fuertes terremotos del 24 de junio añade urgencia. El último balance oficial indica que los desastres causaron más de 5.500 muertes, dejaron 16.700 heridos y a más de 20.000 personas sin hogar. Los negociadores dijeron que buscarán unidad nacional mientras avanza la reconstrucción, y el Departamento de Estado reconoció la dificultad de preparar elecciones durante esa recuperación.
La prueba inmediata será alcanzar garantías institucionales concretas y reconstruir la confianza pública. AP registró un optimismo cauteloso entre los venezolanos, aunque especialistas políticos destacaron que la transición democrática exige recuperar las libertades de expresión, prensa, reunión y asociación. Las próximas sesiones y cambios verificables en la administración electoral mostrarán si esta ronda supera los intentos anteriores.
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