La Organización Meteorológica Mundial ha pronosticado que condiciones fuertes de El Niño se desarrollarán rápidamente entre julio y septiembre, aumentando la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos en gran parte del planeta, según una actualización difundida esta semana. El organismo afirmó tener una alta confianza en la previsión e instó a los gobiernos y a las comunidades vulnerables a prepararse para un periodo de calor peligroso, sequía y lluvias intensas.
El Niño es un patrón climático natural caracterizado por el calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental, que desplaza los sistemas meteorológicos en todo el mundo. La OMM señaló que las previsiones de varios modelos apuntan a un calentamiento constante y significativo de las temperaturas oceánicas, con anomalías estacionales medias de la temperatura de la superficie del mar que se espera superen los 2 grados Celsius en las principales regiones de vigilancia, un umbral asociado a episodios intensos.
Estos episodios suelen alcanzar su máximo entre noviembre y febrero y pueden durar de nueve a doce meses, lo que significa que los efectos del evento en desarrollo probablemente se extenderán bien entrado el próximo año. El organismo señaló que el patrón se produce en un contexto de cambio climático de origen humano, y que las temperaturas mundiales alcanzan normalmente niveles récord durante los años de El Niño, lo que agrava los riesgos para las personas y los ecosistemas.
La previsión apunta a impactos muy diferentes según las regiones. Se esperan condiciones más secas de lo habitual en América Central, el Caribe y partes de América del Norte y del Sur, junto con un tiempo más seco durante la temporada del monzón en Indonesia y el Sudeste Asiático. África Oriental, en cambio, tendría condiciones más húmedas de lo normal de septiembre a diciembre, lo que aumenta el riesgo de inundaciones, una perspectiva reforzada por la interacción con el dipolo del océano Índico.
La advertencia llega tras un verano ya marcado por el calor extremo, con temperaturas récord en Europa y una prolongada y peligrosa ola de calor en el centro y el este de Estados Unidos. El científico de la OMM Álvaro Silva afirmó que las temperaturas mundiales alcanzan normalmente niveles récord durante los años de El Niño y advirtió de que la ventana para actuar en materia de preparación y acción temprana se está estrechando en algunas regiones.
El organismo pidió reforzar los sistemas de alerta temprana y coordinar la acción entre los órganos de las Naciones Unidas, las organizaciones humanitarias y los sectores sensibles al clima como la agricultura, el agua y la salud. Los responsables subrayaron que las previsiones estacionales avanzadas pueden ayudar a salvar vidas y amortiguar el daño económico, al dar a las autoridades varios meses para prepararse ante las alteraciones que se espera provoque un fuerte El Niño.
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