Los ríos del mundo están perdiendo oxígeno silenciosamente, y el cambio climático emerge como el principal responsable, según un importante estudio que analizó más de 21.000 ríos en todo el planeta utilizando datos satelitales e inteligencia artificial. Investigadores de la Academia China de Ciencias en Nanjín rastrearon los niveles de oxígeno en ríos de todos los continentes desde 1985, identificando una tendencia clara y acelerada de desoxigenación que amenaza las poblaciones de peces, la calidad del agua potable y los medios de vida de las comunidades que dependen de los ecosistemas de agua dulce.
El estudio encontró que si la tasa actual de pérdida de oxígeno continúa, los ríos del mundo perderán en promedio un cuatro por ciento adicional de su oxígeno disuelto para finales de siglo, con algunos cauces enfrentando pérdidas cercanas al cinco por ciento. El mecanismo es directo: el agua más caliente retiene menos oxígeno disuelto que el agua fría, y a medida que las temperaturas globales aumentan, los ríos van perdiendo gradualmente su capacidad de mantener los niveles de oxígeno que la vida acuática necesita para sobrevivir.
Las variaciones regionales en los datos pintan un cuadro alarmante. El río Ganges en la India, fuertemente contaminado, está perdiendo oxígeno más de 20 veces más rápido que el promedio mundial, impulsado por los efectos combinados del aumento de las temperaturas y la grave contaminación industrial y agrícola. Los ríos del este de Estados Unidos, el Ártico, la India y gran parte de Sudamérica podrían perder aproximadamente el 10 por ciento de su oxígeno disuelto bajo escenarios de emisiones moderadas a altas.
El autor principal Qi Guan, científico ambiental de la Academia China de Ciencias, advirtió que la pérdida de oxígeno, conocida como desoxigenación, se vuelve particularmente peligrosa cuando alcanza umbrales que desencadenan colapsos ecológicos en cascada. Los peces y otros organismos acuáticos luchan por respirar en aguas con bajo oxígeno, y cuando los niveles caen por debajo de puntos críticos, secciones enteras de ríos pueden volverse biológicamente muertas.
Los expertos ambientales afirman que los hallazgos subrayan la urgencia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y abordar la contaminación del agua simultáneamente. Los ríos proporcionan agua potable, riego y recursos alimentarios a miles de millones de personas en todo el mundo. Los investigadores pidieron ampliar las redes de monitoreo y tomar medidas políticas inmediatas para limitar tanto los aumentos de temperatura como las descargas de contaminantes en los sistemas fluviales.
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