El director de la CIA John Ratcliffe viajó a Caracas el jueves 16 de enero de 2026 para una reunión de dos horas con la presidenta interina de Venezuela Delcy Rodríguez, marcando la visita del funcionario estadounidense de más alto rango al país desde que las fuerzas estadounidenses capturaron al exdictador Nicolás Maduro a principios de este mes. La reunión, realizada por instrucción del presidente Trump, señala un cambio significativo en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela.
La visita de Ratcliffe tenía como objetivo transmitir un mensaje de que Estados Unidos espera una mejor relación de trabajo con el nuevo liderazgo venezolano. Según funcionarios estadounidenses, las discusiones abarcaron la cooperación de inteligencia, la estabilidad económica y garantizar que Venezuela ya no sirviera como refugio seguro para lo que Washington describe como adversarios de Estados Unidos, particularmente los narcotraficantes que han operado durante mucho tiempo en la región.
La reunión fue diseñada para construir confianza entre los dos gobiernos, reflejando el énfasis del director de la CIA en la recopilación de inteligencia humana y su impulso para que la agencia sea menos adversa al riesgo en sus compromisos diplomáticos. Rodríguez, quien habló con el presidente Trump durante una llamada telefónica el miércoles, asumió el papel de líder interina tras la captura de Maduro por las fuerzas estadounidenses en una operación encubierta que había sido planeada durante meses.
La captura de Maduro fue facilitada por un pequeño equipo de la CIA que había sido instalado secretamente dentro de Venezuela para rastrear sus patrones, ubicaciones y movimientos. Los activos incluían una fuente de la CIA operando dentro del gobierno venezolano que proporcionó inteligencia crucial sobre el paradero de Maduro antes de la operación. Los funcionarios de la administración Trump han insistido en que esta no fue una operación de cambio de régimen ya que el gobierno venezolano permanece en gran parte intacto bajo el liderazgo de Rodríguez.
El presidente Trump ha mostrado un notable apoyo a Rodríguez, una veterana del régimen de Maduro, sobre la líder opositora María Corina Machado, quien se reunió con el presidente el jueves en un compromiso separado. Trump ha declarado que Estados Unidos efectivamente ayudará a dirigir el país, particularmente en lo que respecta a su producción petrolera, afirmando la influencia estadounidense sobre las vastas reservas de petróleo de Venezuela.
La visita llega en medio de tensiones elevadas en la región y preguntas sobre la futura trayectoria política de Venezuela. Los críticos han expresado preocupaciones sobre la decisión de Washington de trabajar con Rodríguez en lugar de apoyar a figuras de la oposición democrática. Sin embargo, los funcionarios de la administración argumentan que mantener la estabilidad y asegurar la cooperación en asuntos de seguridad, particularmente combatir el narcotráfico, tiene prioridad en el actual entorno geopolítico.
La reunión representa una evolución dramática en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, que habían estado marcadas por sanciones, expulsiones diplomáticas y hostilidad mutua durante el gobierno de Maduro. Si este nuevo capítulo conducirá a una estabilidad duradera o a más controversia queda por verse mientras la administración Trump navega su influencia sin precedentes sobre la nación sudamericana.