Casi 7 millones de personas del área de Los Ángeles pudieron estar expuestas durante 24 horas a concentraciones de plomo atmosférico unas 80 veces superiores a las habituales, en el máximo de combustión de edificios del incendio Eaton de enero de 2025, estiman investigadores de Caltech. El estudio, publicado en Science Advances el 28 de octubre de 2026, evalúa la exposición, sin determinar sus consecuencias sanitarias.
El equipo comparó la columna de humo con la del incendio Airport de septiembre de 2024, que quemó principalmente vegetación en el condado de Riverside. Según Caltech, el humo urbano contenía más de 50 veces tanto plomo, siete veces tanto cloro y bromo y tres veces tanto arsénico. Estas cifras comparan ambos humos; el factor de 80 utiliza como referencia el nivel habitual de plomo ambiental.
Cuatro instrumentos de una estación ASCENT en Pico Rivera, unos 18 kilómetros al sur de Altadena, midieron partículas continuamente. Según Caltech, así captaron cambios rápidos que los filtros recogidos periódicamente y analizados después pueden pasar por alto. Las mediciones siguieron el humo cuando el fuego dejó las zonas edificadas y avanzó hacia las montañas.
La autora principal, Haroula Baliaka, indicó que los resultados podrían mejorar los modelos de exposición fuera del área quemada. Los investigadores observaron que el humo se parecía más al de vegetación al alejarse de los edificios. Advierten que las construcciones antiguas de Altadena podrían explicar la fuerte señal de plomo, lo que limita su generalización a otros incendios urbanos.
Caltech señala que siguen siendo inciertos los efectos sanitarios de una exposición breve a concentraciones tan altas de varias sustancias tóxicas. La investigación estima una exposición ambiental, no cuenta personas diagnosticadas con intoxicación por plomo. Associated Press también informó sobre los resultados el 28 de octubre, destacando la diferente composición del humo de materiales urbanos.
El equipo quiere incorporar estas observaciones a los pronósticos de contaminación utilizados durante incendios. Nga Lee Ng, de Caltech, pidió además más mediciones continuas de la cantidad y composición de las partículas. Una mejor vigilancia podría ayudar a los responsables de emergencias a evaluar qué respiran las comunidades a sotavento mientras evoluciona el fuego.
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