Un grupo de investigadores desarrolló robots microscópicos impulsados por magnetismo que retiraron proporciones considerables de dos plásticos comunes de agua contaminada y suelo modelo en pruebas de laboratorio. El trabajo dirigido desde la República Checa, divulgado por Phys.org el 8 de agosto y publicado en la revista científica npj Asia Materials, ofrece una vía experimental para extraer una contaminación especialmente difícil de separar cuando queda atrapada entre partículas del terreno.
El equipo fabricó los microrrobots con partículas microscópicas de MXene, una familia de materiales laminares ultrafinos que presenta una gran superficie y una química capaz de atraer plástico. Los científicos añadieron nanopartículas magnéticas de níquel, lo que permitió que un campo magnético giratorio generado desde el exterior hiciera rotar y voltear las partículas, en vez de depender únicamente del contacto pasivo con los contaminantes.
Durante los experimentos, los enjambres avanzaron por el agua y por los espacios llenos de agua del suelo, chocaron con partículas de microplástico y las retuvieron en sus superficies. Los investigadores aplicaron después un imán para recuperar tanto los microrrobots como su carga de plástico. Las pruebas controladas se centraron en poliestireno y tereftalato de polietileno, conocido habitualmente como PET.
Al cabo de aproximadamente una hora, el sistema eliminó cerca del 94 % del poliestireno probado y el 89 % del PET del agua, según el estudio. En el suelo modelo extrajo alrededor del 81 % del poliestireno y el 72 % del PET. Las partículas móviles superaron al mismo material MXene utilizado sin movimiento magnético, señal de que el desplazamiento activo por las muestras aumentó el contacto y la recogida.
Los resultados son relevantes porque los microplásticos, fragmentos de plástico menores de cinco milímetros, pueden persistir en los ecosistemas, alterar procesos del suelo y entrar en las cadenas alimentarias. El terreno supone un reto de ingeniería particular porque los minerales y la materia orgánica pueden atrapar los fragmentos. Un material controlado a distancia que recorra pequeños canales húmedos y luego pueda recuperarse con un imán podría complementar la filtración y la adsorción existentes.
Los autores advirtieron que el método continúa siendo una demostración de laboratorio y no un servicio de limpieza listo para operar. Los ensayos de campo deberán comprobar su rendimiento en aguas y suelos naturales complejos, y los investigadores tendrán que evaluar una posible liberación de iones de níquel y garantizar la recuperación completa de los microrrobots. El estudio establece una plataforma prometedora y cifras medibles, pero la ampliación segura, la reutilización y la eficacia real serán las próximas pruebas.
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