Linda Noskova conquistó el sábado su primer título de Grand Slam al derrotar a su compatriota Karolina Muchova por 6-2, 5-7, 6-3 en una final del cuadro femenino de Wimbledon totalmente checa, en la Pista Central. La victoria coronó una quincena de revelación para la jugadora de 21 años, que nunca antes había alcanzado la final de un torneo grande.
Noskova firmó un comienzo contundente y resolvió el primer set en poco más de media hora al imponer su juego con sus potentes golpes de fondo. Muchova, la más experimentada de las dos finalistas y célebre por su variedad y su toque, se rehízo en el segundo set y lo ganó por 7-5 para igualar el duelo y forzar una manga decisiva.
El set final giró en torno a la entereza de Noskova. Recuperó pronto el control, logró un quiebre en un momento crucial y cerró el campeonato con su servicio para imponerse por 6-3, dejándose caer sobre la hierba para celebrar mientras el público de la Pista Central se ponía en pie para aclamar a una nueva campeona. Con 21 años y 236 días, se convirtió en la ganadora más joven del cuadro femenino de Wimbledon desde que Petra Kvitova levantó el trofeo en 2011.
El título supuso el tercer trofeo de Noskova en el circuito WTA y, con diferencia, el más importante. Su camino hasta la final no había estado exento de dramatismo, pues salvó un punto de partido en la tercera ronda ante Sorana Cirstea antes de remontar para seguir con vida, un momento que a la postre resultó decisivo en su ruta hacia el título.
La final también subrayó la fortaleza del tenis femenino checo. Al colocar a dos de sus jugadoras en la misma final de individuales de un Grand Slam, la República Checa se convirtió en apenas el sexto país en lograr la hazaña en la era Abierta, reflejo de un sistema nacional que ha producido un flujo constante de aspirantes a los grandes títulos en la última década.
Para Muchova, la derrota fue un doloroso casi triunfo en su intento de lograr su primer major, pero su recorrido reafirmó su lugar entre las jugadoras más talentosas del circuito. Para Noskova, el triunfo transforma su estatus de la noche a la mañana, al elevarla de promesa a campeona de Grand Slam y generar la expectativa de una presencia sostenida en la cima del tenis femenino en las próximas temporadas.
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