Los delegados de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación iniciaron el lunes el trabajo formal de la COP17 en Ulán Bator, Mongolia. Las dos semanas de negociaciones se centrarán en restaurar tierras degradadas, gestionar la sequía y proteger el suministro de alimentos y agua. La CNULD prevé representantes de sus 197 partes, además de científicos, empresas, sociedad civil, pueblos indígenas, pastores y pequeños agricultores.
La conferencia se celebra del 17 al 28 de agosto bajo el lema Restaurar la tierra, restaurar la esperanza. Las sesiones oficiales comenzaron con asuntos organizativos y revisiones de cómo los países aplican la convención. El programa abordará después las finanzas, el agua, la tierra y las personas, los sistemas alimentarios y la salud del suelo, con un segmento ministerial programado para la segunda semana.
La magnitud del problema condiciona las conversaciones. La CNULD calcula que la degradación afecta hasta el 40 % de las tierras del planeta, debilitando la producción alimentaria, la disponibilidad de agua, los medios de vida y la estabilidad económica. Los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre, sostienen directamente a unos 500 millones de personas y aportan una sexta parte de las necesidades nutricionales mundiales.
Mongolia ofrece un escenario especialmente pertinente. Casi el 77 % de sus 1,56 millones de kilómetros cuadrados está degradado, según la convención, mientras el pastoreo móvil sigue siendo fundamental para la vida rural. La cumbre coincide con el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores de la ONU, destacando prácticas que pueden conservar praderas, biodiversidad y comunidades expuestas a la presión climática.
Una prueba política clave será convertir el apoyo general a la restauración en financiación y mayor cooperación frente a la sequía. Le Monde informó que la conferencia anterior en Riad terminó sin un acuerdo sobre objetivos vinculantes contra la sequía solicitados por muchos países del Sur Global. La COP17 examinará inversiones, la conexión entre tierra y agua, migración, tormentas de arena y polvo, tenencia de tierras y apoyo a los sistemas pastoriles.
No se espera un acuerdo final hasta el cierre del 28 de agosto. Los ministros debatirán la próxima semana financiación, resiliencia ante la sequía y comunidades pastoriles, mientras los órganos técnicos estudian la aplicación y el presupuesto. El resultado se juzgará por su capacidad de dirigir recursos prácticos a recuperar suelos y pastizales y proteger a quienes dependen de ellos para obtener alimentos, agua e ingresos.
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