La República Democrática del Congo ha registrado 6.041 casos confirmados de ébola y 2.911 muertes, informaron las autoridades el lunes 31 de agosto, mientras el brote causado por el virus Bundibugyo seguía creciendo a un ritmo sin precedentes en el este del país. El último balance oficial también contabilizó 1.366 recuperaciones. La epidemia ya es la más mortal en la historia congoleña y la de expansión más rápida documentada en el mundo.
El brote permanece activo en seis provincias y 60 zonas sanitarias, según la actualización gubernamental. Las autoridades señalaron que 619 pacientes estaban aislados u hospitalizados y que el rastreo alcanzaba al 82,4 % de los contactos. Dos zonas sanitarias adicionales de Kivu del Norte notificaron infecciones durante la semana anterior, lo que muestra que la transmisión avanzó más allá del foco original en Ituri en medio del intenso movimiento de población desplazada.
Las autoridades congoleñas declararon formalmente el brote el 15 de mayo, aunque análisis genéticos posteriores indicaron que la transmisión comenzó en febrero. El virus Bundibugyo responsable es una especie de ébola menos común para la que no existe una vacuna ni un tratamiento con aprobación específica. El virus se propaga por contacto directo con la sangre u otros fluidos corporales de una persona infectada; el aislamiento seguro, las pruebas rápidas, la vigilancia de contactos y los entierros dignos son esenciales.
La Organización Mundial de la Salud afirmó en su evaluación detallada más reciente que la inseguridad, la movilidad de la población, la desconfianza comunitaria y las deficiencias de vigilancia y prevención obstaculizan la respuesta. Una huelga de trabajadores sanitarios y la presión sobre los centros de tratamiento agravan las dificultades. La OMS advirtió que, si la transmisión no cambia pronto, el brote podría superar la epidemia de África occidental de 2013 a 2016, que causó más de 11.000 muertes.
Congo comenzó a vacunar a trabajadores sanitarios y otro personal de primera línea a finales de agosto con Ervebo, una vacuna eficaz contra el virus del ébola de Zaire, que es diferente. Su protección frente a Bundibugyo está siendo evaluada, por lo que los responsables no presentan la vacunación como sustituto del rastreo, los equipos protectores o la atención clínica. Africa CDC, que declaró una emergencia continental en mayo, apoya la vigilancia, los laboratorios y la coordinación fronteriza.
El nuevo umbral deja a la respuesta en una carrera para encontrar antes las infecciones y evitar una mayor expansión geográfica. Los organismos sanitarios vigilan las seis provincias afectadas mientras intentan proteger al personal médico, recuperar la confianza pública y mantener los servicios esenciales. Los próximos balances, el desempeño de las medidas médicas experimentales y la proporción de casos vinculados a contactos conocidos mostrarán si el control empieza a frenar la transmisión.
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