Un amplio ensayo aleatorizado concluyó que la atorvastatina diaria redujo un 30 % los eventos cardiovasculares graves en adultos de 70 años o más sin enfermedad cardiovascular, diabetes ni demencia diagnosticadas. Los investigadores presentaron el sábado los resultados de STAREE en el Congreso 2026 de la Sociedad Europea de Cardiología, en Múnich, al tiempo que el New England Journal of Medicine publicaba el estudio.
El estudio australiano incluyó a 9.971 personas que vivían en la comunidad, con una edad media de 74,7 años y un 52 % de mujeres. Los investigadores asignaron al azar a 4.984 participantes 40 miligramos diarios de atorvastatina y a 4.987 un placebo idéntico, con un seguimiento mediano de 5,9 años. El diseño enmascarado y controlado abordó una carencia histórica de evidencia, pues los mayores de 70 años estaban poco representados en ensayos previos de prevención.
Los eventos cardiovasculares graves, definidos como muerte cardiovascular, infarto no mortal, accidente cerebrovascular o revascularización coronaria, ocurrieron en el 6,0 % del grupo de atorvastatina y en el 8,3 % del grupo placebo. Esto equivale a una razón de riesgo de 0,70 y una diferencia absoluta de 2,3 puntos porcentuales. El ensayo calculó que tratar a 37 personas durante unos seis años evitaría uno de estos eventos.
La atorvastatina no mejoró significativamente el otro resultado coprimario, la supervivencia sin discapacidad. La combinación de muerte por cualquier causa, demencia o discapacidad física persistente afectó a 637 participantes con atorvastatina y a 676 con placebo, con una razón de riesgo de 0,94 sin significación estadística. Por tanto, el beneficio cardiovascular no demuestra una vida más larga sin demencia o discapacidad.
Los hallazgos de seguridad también requieren contexto. TCTMD informó de más eventos hepatobiliares con atorvastatina, un 3,3 % frente al 0,9 %, y más eventos nuevos relacionados con diabetes, un 4,0 % frente al 2,7 %. Los efectos adversos graves no aumentaron en conjunto, aunque el 7,2 % abandonó el régimen asignado por un efecto adverso. Como los participantes eran relativamente sanos, los datos no se extienden automáticamente a personas frágiles, con diabetes o con enfermedad cardiovascular previa.
Los autores indicaron que la evidencia podría orientar guías preventivas y conversaciones entre médicos y pacientes mayores, un ámbito con recomendaciones inciertas. Empezar una estatina todavía exige valorar el riesgo cardiovascular absoluto, otros fármacos, posibles efectos secundarios y las preferencias personales; el ensayo no respalda que una persona mayor inicie o cambie un tratamiento recetado sin asesoramiento médico.
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