Ocho esquiadores de travesía han sido hallados muertos y una persona permanece desaparecida tras una avalancha masiva que golpeó la zona de Castle Peak cerca del lago Tahoe, en el norte de California, el martes, convirtiéndola en la avalancha más mortífera en Estados Unidos en más de cuatro décadas. Otros seis miembros del grupo fueron rescatados con vida, aunque dos requirieron hospitalización por lesiones descritas como no mortales. La alguacil del condado de Nevada, Shannan Moon, confirmó durante una conferencia de prensa el miércoles que las autoridades han informado a las familias y que la operación ha pasado de una misión de rescate a una de recuperación.
La avalancha se produjo aproximadamente a las 11:30 de la mañana hora local cuando un grupo de 15 personas, incluyendo cuatro guías profesionales de Blackbird Mountain Guides de Truckee y 11 participantes, regresaba al punto de partida tras una expedición de esquí de travesía de tres días a los refugios de Frog Lake. La masa de nieve arrasó al grupo con fuerza devastadora mientras una potente tormenta invernal atravesaba la región de Sierra Nevada, trayendo nevadas que se acumulaban rápidamente sobre capas frágiles del manto de nieve, acompañadas por vientos huracanados que azotaban la ladera.
Los equipos de rescate enfrentaron desafíos extraordinarios para alcanzar el remoto lugar de la avalancha. La combinación de condiciones meteorológicas severas, visibilidad extremadamente limitada y cierres de carreteras creó obstáculos significativos para el personal de emergencias que intentaba acceder a la zona de Castle Peak, situada al noroeste del lago Tahoe cerca de la localidad de Truckee. Una llamada al 911 alertó a las autoridades sobre el desastre, informando que varias personas habían quedado sepultadas bajo la nieve. Los equipos de búsqueda y rescate tardaron varias horas en llegar de forma segura hasta los esquiadores atrapados y trasladarlos a lugares donde pudieran recibir evaluación médica.
Los seis supervivientes, compuestos por un guía y cinco participantes de la expedición, fueron finalmente puestos a salvo tras soportar horas atrapados en condiciones extremas. Dos de los esquiadores rescatados fueron trasladados al hospital, y uno de ellos recibió el alta tras recibir tratamiento. Las autoridades elogiaron la profesionalidad del equipo de Blackbird Mountain Guides y el instinto de supervivencia de quienes lograron activar balizas de emergencia pese a las circunstancias caóticas. Los equipos de búsqueda continuaron trabajando durante la noche y hasta la mañana del miércoles.
El desastre supone la avalancha más mortífera en Estados Unidos desde 1981, cuando 11 alpinistas perdieron la vida en el monte Rainier en el estado de Washington. También es la avalancha más letal jamás registrada en la historia de California. Los expertos en avalanchas señalaron que Sierra Nevada había experimentado un patrón inusual de nevadas este invierno, con períodos cálidos que crearon capas débiles en el manto de nieve que posteriormente fueron cubiertas por fuertes tormentas, generando lo que describieron como una base peligrosamente inestable.
La tragedia ha reavivado el debate sobre los riesgos del esquí fuera de pista, una práctica cuya popularidad ha crecido enormemente en los últimos años a medida que más personas buscan terrenos sin preparar alejados de las estaciones saturadas. Las organizaciones de seguridad han reclamado una mayor concienciación sobre los riesgos de avalancha, formación adecuada y el porte obligatorio de equipamiento de rescate. El gobernador de California, Gavin Newsom, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y comprometió recursos estatales para apoyar la operación de recuperación y la investigación sobre las circunstancias de esta catástrofe.
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