La Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios Ecosistémicos concluyó su duodécima sesión plenaria en Mánchester el sábado, aprobando una evaluación histórica sobre empresas y biodiversidad que cuantifica por primera vez cómo la economía mundial depende del mundo natural y lo daña. Cerca de 150 países miembros participaron en la cumbre de seis días celebrada en el Manchester Central Convention Complex, lo que supone la primera vez que el Reino Unido acoge este influyente organismo dedicado a la biodiversidad.
La evaluación, elaborada durante tres años por 80 expertos destacados de 35 países y basada en más de 5.000 fuentes distribuidas en seis capítulos, presenta un panorama preocupante de vulnerabilidad económica. Según el informe, más de la mitad del PIB mundial, aproximadamente 117 billones de dólares en actividad económica, se genera en sectores que dependen moderada o altamente de la naturaleza, desde la agricultura y la silvicultura hasta los productos farmacéuticos y el turismo.
Las consecuencias económicas de la inacción resultan igualmente impactantes. Las estimaciones conservadoras de la evaluación advierten de que un colapso de los servicios ecosistémicos esenciales, incluida la polinización, la pesca marina y el suministro de madera de bosques nativos, podría provocar pérdidas anuales de 2,7 billones de dólares para la economía global para 2030. Se estima que la pérdida de biodiversidad ya le cuesta a la economía mundial aproximadamente el 10 por ciento de su producción anual.
No obstante, el informe también destaca oportunidades significativas. La acción inmediata para abordar la crisis de biodiversidad podría liberar un enorme potencial de innovación empresarial, generando 10 billones de dólares en nuevo valor económico y respaldando 395 millones de empleos en todo el mundo para 2030. El presidente del IPBES, David Obura, describió la reunión de Mánchester como la apertura de un nuevo capítulo en la transformación de la relación entre las empresas y la biodiversidad.
La sesión plenaria se inauguró con declaraciones del rey Carlos III, quien ha defendido durante mucho tiempo las causas medioambientales, y de la secretaria de Medio Ambiente del Reino Unido, Emma Reynolds. La Unión Europea, que ha contribuido con nueve millones de euros al Fondo Fiduciario del IPBES e invierte más de mil millones de euros en investigación sobre biodiversidad a través de su programa Horizonte Europa, envió una delegación completa. Cinco nuevas naciones, entre ellas Islandia, Ruanda, Polonia, Malta y Chipre, se incorporaron oficialmente al IPBES durante la sesión.
El resumen aprobado para los responsables políticos se publicará en seis idiomas el 9 de febrero y se espera que oriente a gobiernos, empresas e inversores en la toma de decisiones favorables para la naturaleza. Los delegados también revisaron el avance de dos futuras evaluaciones: un informe sobre planificación espacial integrada con biodiversidad y conectividad ecológica previsto para 2027, y una segunda evaluación mundial integral de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos programada para 2028.
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