El Tratado de Alta Mar, conocido formalmente como el Acuerdo sobre Biodiversidad Más Allá de la Jurisdicción Nacional, entró oficialmente en vigor el 17 de enero de 2026, marcando un momento histórico para la conservación mundial de los océanos. Este acuerdo internacional establece por primera vez un marco jurídicamente vinculante para proteger la vida marina en aguas más allá de la jurisdicción de cualquier nación, cubriendo aproximadamente el 60 por ciento de los océanos del mundo y más del 40 por ciento de la superficie del planeta.
El tratado alcanzó su umbral de activación cuando Marruecos se convirtió en el país número 60 en ratificar el acuerdo en septiembre de 2025. Desde entonces, el número de partes ha crecido hasta 81, incluyendo la Unión Europea y 16 de sus estados miembros, con 145 países que han firmado el acuerdo. El acuerdo representa la culminación de casi dos décadas de negociaciones bajo el marco de las Naciones Unidas.
Bajo el nuevo marco legal, las naciones pueden ahora establecer áreas marinas protegidas en aguas internacionales por primera vez en la historia. El tratado también introduce evaluaciones de impacto ambiental obligatorias para actividades en alta mar, crea mecanismos para compartir beneficios de recursos genéticos marinos y proporciona apoyo para el desarrollo de capacidades a las naciones en desarrollo. Estas disposiciones abordan lo que los científicos han identificado durante mucho tiempo como una brecha crítica en la gobernanza oceánica.
La alta mar representa el hábitat más grande de la Tierra, abarcando el 95 por ciento del volumen del océano. Estas aguas contienen fosas profundas, cadenas de montes submarinos y ecosistemas de aguas medias que regulan los ciclos de nutrientes y almacenan enormes cantidades de carbono. A pesar de su importancia ecológica, menos del 1,5 por ciento de esta vasta área tiene actualmente algún estatus de protección formal.
Las organizaciones ambientales han aclamado el tratado como transformador. En noviembre de 2025, el Tratado de Alta Mar recibió el prestigioso Premio Earthshot en la categoría de « Revivir nuestros Océanos », reconociendo décadas de esfuerzos de defensa. El Director General de la UICN enfatizó que este acuerdo proporciona las herramientas necesarias para abordar la triple crisis planetaria del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.
Una comisión preparatoria está trabajando ahora para establecer las reglas operativas necesarias para la primera conferencia de las partes, programada para finales de 2026. Cuestiones clave como los mecanismos de financiación, el personal institucional y los procedimientos para proponer áreas protegidas quedan por finalizar durante las reuniones planificadas para marzo y abril. Los científicos y conservacionistas subrayan que una implementación rápida es esencial para proteger los ecosistemas marinos vulnerables antes de que ocurra una mayor degradación.
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