El humo de extensos incendios forestales y de turberas en Indonesia elevó la contaminación a niveles peligrosos en partes del Borneo malasio y alcanzó Filipinas, convirtiendo la emergencia estacional en una crisis sanitaria regional mientras El Niño llega a su punto máximo en septiembre. Las autoridades indonesias registraron más de 50.000 infecciones respiratorias agudas en las provincias afectadas y reforzaron las operaciones aéreas y terrestres.
El Ministerio de Bosques de Indonesia informó que unos 202.004 hectáreas ardieron entre enero y julio, casi el doble de las 107.465 contabilizadas hasta junio. El ministro Raja Juli Antoni señaló que los focos disminuyeron en Kalimantan y Sumatra tras el aumento de las acciones en agosto, pero advirtió que septiembre será la prueba principal porque se espera que las condiciones secas asociadas a El Niño alcancen su máximo.
El sistema oficial del Índice de Contaminación del Aire de Malasia situó seis zonas de Sarawak en la categoría peligrosa el martes por la mañana. Bernama informó de registros de 408 en Serian, 407 en Kuching, 372 en Samarahan, 361 en Sri Aman, 333 en Sarikei y 309 en Sibu; los valores superiores a 300 se consideran peligrosos. Miles de escuelas de Indonesia y Malasia pasaron a clases virtuales ante el deterioro del aire y los riesgos para la salud.
La columna de humo también cruzó el mar de China Meridional. La Agencia Filipina de Noticias indicó que la neblina cubrió el martes el área metropolitana de Manila y que el Departamento de Salud recomendó usar mascarillas y limitar las actividades al aire libre. Las autoridades de Quezon City dijeron que el aumento de la contaminación podía estar relacionado con el humo de los incendios de Kalimantan transportado por los vientos regionales.
El Ministerio de Salud indonesio contabilizó 50.891 infecciones respiratorias agudas vinculadas a la neblina entre junio y agosto. Los funcionarios explicaron que el humo expone a la población a partículas finas peligrosas y que los niños, los mayores y quienes padecen enfermedades cardiacas o pulmonares corren más riesgo. Los fuegos en turberas ricas en carbono son especialmente difíciles de apagar, pues pueden arder bajo tierra durante semanas y liberar humo denso.
Las autoridades emplearon aeronaves para lanzar agua y operaciones de siembra de nubes destinadas a provocar lluvia. Seis titulares de permisos forestales recibieron multas y siguen bajo análisis posibles causas penales. Funcionarios atribuyeron muchos incendios a quemas deliberadas para despejar tierras, y el análisis por satélite identificó 42 concesiones empresariales con alto potencial de fuego. La evolución inmediata dependerá de las lluvias, los vientos y la aplicación de la ley durante septiembre.
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