Una revisión científica trascendental dirigida por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sídney ha concluido que los cigarrillos electrónicos a base de nicotina probablemente causan cánceres de pulmón y de la cavidad oral, emitiendo una de las advertencias más contundentes hasta la fecha sobre las consecuencias del vapeo para la salud a largo plazo. El estudio exhaustivo, publicado en la prestigiosa revista Carcinogenesis, representa un análisis amplio de más de 100 estudios individuales y se basa en miles más provenientes de investigación clínica, experimentos con animales e investigaciones de laboratorio.
La revisión estuvo dirigida por el profesor adjunto Bernard Stewart AM, con el profesor asociado adjunto Freddy Sitas como coautor. Sus hallazgos pintan un panorama profundamente preocupante: los aerosoles de los cigarrillos electrónicos contienen una potente mezcla de carcinógenos conocidos, incluyendo formaldehído, acroleína y metales pesados. Estas sustancias desencadenan cambios biológicos en el tejido humano que están fuertemente asociados con el desarrollo del cáncer. Los investigadores descubrieron que el cóctel químico inhalado durante el vapeo exhibe casi la totalidad de las diez características clave de los carcinógenos identificadas por la Organización Mundial de la Salud.
Las pruebas que respaldan estas conclusiones provienen de múltiples líneas convergentes de investigación científica. Los estudios en humanos han documentado daño celular y cambios precancerosos en las vías respiratorias de los vapeadores. Los experimentos con animales han demostrado formación de tumores y daño en el ADN tras la exposición a aerosoles de cigarrillos electrónicos. Las investigaciones de laboratorio que examinan los efectos de las sustancias químicas presentes en el líquido de vapeo sobre células aisladas han revelado mutaciones y otros indicadores de carcinogénesis.
Estos resultados cuestionan fundamentalmente la percepción ampliamente difundida de que el vapeo constituye una alternativa inofensiva al tabaquismo tradicional. Aunque los cigarrillos electrónicos fueron comercializados inicialmente como herramientas para dejar de fumar, la evidencia acumulada sugiere que los usuarios podrían estar intercambiando un conjunto de riesgos graves por otro. La revisión señala que los efectos cancerígenos del vapeo podrían estar surgiendo mucho más pronto de lo que científicos y reguladores habían anticipado.
El momento de publicación de la revisión resulta particularmente significativo, ya que las tasas de vapeo continúan aumentando a nivel mundial, con los jóvenes como el grupo demográfico de más rápido crecimiento. En numerosos países, los productos de vapeo con sabores han atraído a millones de adolescentes y adultos jóvenes que quizás nunca habrían consumido productos de tabaco tradicionales. Las autoridades de salud pública han expresado su alarma ante lo que algunos han calificado como una nueva generación de adicción a la nicotina.
Las autoridades sanitarias de todo el mundo están intentando determinar cómo regular eficazmente los cigarrillos electrónicos a la luz de las pruebas crecientes sobre sus peligros potenciales. Varios países ya han adoptado medidas para restringir los productos de vapeo con sabores, mientras que otros están considerando prohibiciones totales. La revisión de la UNSW añade un peso científico sustancial a los llamados a favor de una regulación más estricta y campañas de salud pública más agresivas que adviertan sobre los riesgos del vapeo.
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