Volver al inicio Un raro meteorito del Sahara revela evidencia de un mundo perdido del tamaño de la Luna del amanecer del sistema solar Ciencia

Un raro meteorito del Sahara revela evidencia de un mundo perdido del tamaño de la Luna del amanecer del sistema solar

Publicado el 23 de junio de 2026 598 vistas

Un raro meteorito descubierto en el desierto del Sahara ha proporcionado a los científicos la primera evidencia directa de que un protoplaneta masivo, potencialmente tan grande como la Luna o incluso Marte, orbitó alguna vez alrededor del joven Sol antes de ser destruido en una colisión catastrófica hace más de 4.500 millones de años. El descubrimiento transforma nuestra comprensión de la violenta historia temprana del sistema solar y sugiere que algunos mundos antiguos se formaron a partir de materiales drásticamente diferentes a los que construyeron la Tierra y Marte.

El meteorito, designado oficialmente como Northwest Africa (NWA) 12774, pertenece al grupo de las angritas, que están entre las rocas volcánicas más antiguas conocidas en el sistema solar. Las angritas se formaron solo unos pocos millones de años después de que el sistema solar emergiera hace aproximadamente 4.560 millones de años. De los más de 80.000 meteoritos recuperados en la Tierra, solo 68 pertenecen a este grupo extraordinariamente raro, lo que convierte a cada espécimen en una ventana invaluable hacia la época más temprana de la formación planetaria.

Investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder examinaron diminutos cristales dentro de NWA 12774 y descubrieron que aún conservaban bordes afilados y características químicas delicadas. Estas propiedades normalmente serían destruidas si los cristales se hubieran formado en las profundidades subterráneas, donde la presión intensa y el calor habrían borrado tales detalles finos con el tiempo. La preservación de estas características sugiere fuertemente que los cristales se formaron relativamente cerca de la superficie de su cuerpo progenitor.

Este hallazgo tiene implicaciones profundas para el tamaño del mundo original. Si cristales volcánicos con características tan prístinas se formaron cerca de la superficie, entonces el cuerpo progenitor debió poseer un manto y una corteza gruesos sobre sus capas más profundas. Los científicos estiman que el protoplaneta perdido tenía un radio de más de 1.800 kilómetros, ubicándolo en el rango de tamaño entre nuestra Luna y Marte. Un mundo así habría sido una presencia significativa en el sistema solar temprano.

La destrucción de este cuerpo antiguo probablemente ocurrió durante el período caótico en que los planetas jóvenes aún competían por espacio orbital, colisionando y fusionándose o destrozándose mutuamente. Fragmentos de ese evento cataclísmico se dispersaron por todo el sistema solar interior, y al menos una pieza eventualmente cayó a la Tierra como el meteorito ahora conocido como NWA 12774. El viaje desde escombros protoplanetarios hasta el descubrimiento en el Sahara abarca miles de millones de años de historia cósmica.

Los científicos señalan que este descubrimiento también revela que el sistema solar temprano contenía mundos construidos a partir de composiciones químicas bastante diferentes a las de los planetas terrestres que conocemos hoy. El cuerpo progenitor de las angritas parece haberse formado a partir de materiales enriquecidos en ciertos elementos mientras se encontraba empobrecido en otros, pintando un cuadro de notable diversidad química entre la primera generación de planetas.

La investigación, publicada en una revista científica líder y ampliamente cubierta por los principales medios de divulgación científica, representa un hito en la ciencia planetaria. Al estudiar una sola roca rara del Sahara, los científicos han reconstruido efectivamente la existencia de un mundo entero perdido, uno que desempeñó su papel en el dramático capítulo inaugural del sistema solar antes de desaparecer para siempre en una violenta colisión miles de millones de años antes de que los humanos miraran hacia las estrellas.

Fuentes: ScienceDaily, Live Science, Scientific American, Space.com, Phys.org

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